Si quieres la respuesta corta: agrupa Tokio en zonas cercanas por día —tradición en Asakusa, cultura urbana en Shibuya y Harajuku, ciencia en Odaiba, calma en Ueno— y reserva como máximo una atracción de pago grande (Disney, Ghibli, Sanrio, Warner Bros, Doraemon) por viaje, no todas. Esa es la diferencia entre un viaje que fluye y uno que agota la cartera y las piernas de todos antes del tercer día.
Tokio puede parecer inabarcable incluso antes de poner un pie en ella. Shibuya, templos, Pokémon, trenes, miradores, anime, parques, neones, sushi, museos… y cuando viajas con peques surge la pregunta inevitable: ¿qué merece realmente la pena ver en Tokio con niños, y qué es solo ruido que os va a dejar reventados y sin presupuesto?
Porque aquí está el problema que casi nadie te cuenta de frente: si intentas hacer Disney (¥7.900 por adulto), el Museo Ghibli, Warner Bros Studio Tour, Sanrio Puroland y el Museo de Doraemon en el mismo viaje, una familia de cuatro puede dejarse fácilmente más de 500€ solo en entradas, sin contar transporte ni comida. Y ninguno de esos sitios se disfruta corriendo.
La buena noticia es que no necesitas convertir las vacaciones en una carrera de estación en estación ni en una ruta de taquillas. Tokio funciona especialmente bien en familia cuando mezclas tres ingredientes: algo que sorprenda, algo de cultura japonesa y tiempo libre para que los niños simplemente exploren — y ese tiempo libre, casi siempre, es gratis.
En esta guía encontrarás los mejores planes para visitar Tokio con niños de aproximadamente 5 a 10 años, organizados por zonas para que no acabéis agotados, con lo que cuesta cada atracción grande y con ideas para que los peques no se limiten a acompañarte: que también sientan que están descubriendo su propio Japón.
Guía Wanderkids · Tokio con niños
Los 15 planes, de un vistazo.
Filtra por zona para agrupar el día sin cruzar Tokio de punta a punta. No hace falta hacerlos todos — dos zonas cercanas al día es la fórmula que mejor funciona.
Mostrando 15 de 15 planes
Templo Senso-ji y Asakusa
📍 Asakusa
Ideal para: cultura japonesa
Akihabara
📍 Akihabara
Ideal para: anime y videojuegos
Shibuya y Hachiko
📍 Shibuya
Ideal para: Tokio moderno
Harajuku y Takeshita Street
📍 Harajuku
Ideal para: cultura kawaii
Santuario Meiji
📍 Harajuku
Ideal para: tradición y naturaleza
Odaiba
📍 Bahía de Tokio
Ideal para: ciencia y entretenimiento
Miraikan
📍 Odaiba
Ideal para: ciencia
teamLab
📍 Tokio
Ideal para: experiencia inmersiva
Ueno
📍 Ueno
Ideal para: parque y museos
Tokyo Character Street
📍 Estación de Tokio
Ideal para: personajes japoneses
Museo del Metro
📍 Este de Tokio
Ideal para: trenes
Tokyo Skytree
📍 Sumida
Ideal para: vistas
Shinjuku
📍 Shinjuku
Ideal para: rascacielos y neones
Comida japonesa
📍 Toda Tokio
Ideal para: descubrimiento cultural
Un plan elegido por los niños
📍 A elegir
Ideal para: participación
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¿Cuántos días hacen falta para visitar Tokio con niños?
Para un primer viaje, 3 días es el mínimo razonable para hacerse una idea real de Tokio, mientras que 4 o 5 días permiten bajar el ritmo, descubrir barrios diferentes y añadir alguna experiencia especial sin correr.
Con niños, nosotros elegiríamos siempre la opción lenta si el itinerario lo permite. ¿Por qué? Porque Tokio no se disfruta únicamente dentro de las atracciones. Una estación enorme, una máquina gachapon, un supermercado, probar una comida distinta o simplemente ver pasar trenes puede provocar tanta curiosidad como un monumento famoso — y si llenas cada hora de visitas, esas pequeñas experiencias gratuitas desaparecen sin que os deis ni cuenta.
1. Asakusa y el templo Senso-ji: empezar por el Tokio tradicional
Si buscas qué ver en Tokio con niños y quieres que descubran algo de cultura japonesa desde el principio, Asakusa es uno de los barrios más sencillos de incorporar — y además es gratis.
Su gran protagonista es Senso-ji, conocido por la monumental puerta Kaminarimon y su enorme farolillo rojo. El recorrido hasta el templo atraviesa Nakamise, una calle comercial donde encontraréis recuerdos, dulces y objetos tradicionales. El área también permite acercarse después al río Sumida y contemplar la Tokyo Skytree desde abajo.
Cómo convertir Asakusa en un juego
En lugar de anunciar «ahora vamos a visitar un templo», prueba: «Tenemos cinco cosas que encontrar antes de salir.» Por ejemplo:
- un gran farolillo;
- una puerta japonesa;
- alguien con vestimenta tradicional;
- un amuleto;
- una comida que nunca hayan visto.
No hace falta ofrecer una explicación histórica detrás de cada elemento. Primero deja que miren. Después llegarán las preguntas — y esas preguntas son las que de verdad se recuerdan.
Con Asakusa resuelto sin gastar un euro, el siguiente paso natural es ganar altura y ver Tokio desde arriba — pero aquí hay una decisión que te va a ahorrar dinero.
2. Tokyo Skytree: descubrir el tamaño real de Tokio
Desde abajo Tokio parece enorme. Desde un mirador, parece casi infinito. La Tokyo Skytree es uno de los grandes iconos modernos de la ciudad y se combina fácilmente con una visita a Asakusa, ya que están cerca.
Para los niños, el atractivo no está solo en «subir a una torre». Está en intentar localizar el río, los trenes, los edificios o los barrios que ya habéis visitado — o simplemente la cosa más diminuta que puedan distinguir desde arriba. Abajo, en el complejo Soramachi, hay tiendas, restaurantes familiares y el Sumida Aquarium, un acuario urbano pequeño donde ver pingüinos y medusas si el mirador se os queda corto.
¿Merece la pena un mirador con niños?
Sí, especialmente si lo conviertes en algo participativo. Pero Tokio tiene varios miradores — Skytree, Torre de Tokio, Shibuya Sky — y no necesitas subir a todos. Elige uno. Esa sola regla os ahorrará dinero, tiempo y muchas colas a lo largo del viaje.
Ahora toca el contraste más fuerte del día: de un templo centenario a la meca mundial del anime, en un mismo trayecto de metro.
3. Akihabara: videojuegos, anime y el Japón que imaginaban
Para muchos niños y adultos, Akihabara es uno de los lugares más sorprendentes de Tokio. Durante años fue conocida por la electrónica y hoy es también uno de los grandes centros de manga, anime y cultura pop del país. La zona concentra tiendas, máquinas de cápsulas, videojuegos, neones y multitud de personajes japoneses.
No necesitas ser fan del anime para disfrutarla. Simplemente caminar por sus calles ya ofrece un contraste espectacular respecto a Asakusa.
Un reto para Akihabara
Dale a cada niño un objetivo: encontrar el personaje japonés más raro del barrio, o elegir una única cápsula gachapon. Ese pequeño límite tiene una ventaja adicional para los padres: evita convertir la tarde en un «¿me compras esto? ¿y esto? ¿y aquello?» interminable.
Ojo con esto
Akihabara no está diseñada exclusivamente para niños, y algunos establecimientos o contenidos son claramente adultos. Con peques, lo más sencillo es mantener el recorrido en grandes tiendas, espacios familiares, videojuegos, personajes y calles principales, evitando las callejuelas menos indicadas.
Con tradición y cultura pop ya cubiertas, el siguiente gran contraste de Tokio te espera en el cruce más famoso del mundo — y no cuesta nada.
4. Shibuya: cruzar el paso de peatones más famoso de Tokio
Hay lugares extraordinarios que cuestan cero yenes. El cruce de Shibuya es uno de ellos: cuando llega el momento, cientos de personas avanzan simultáneamente desde direcciones distintas. Para un niño puede convertirse en la imagen perfecta de Tokio: enorme, organizada, rápida y llena de luces.
Junto a la estación está también la famosa estatua de Hachiko, otro de los grandes símbolos del barrio, y muy cerca, el mirador de Shibuya Sky, una opción más moderna si preferís cambiar la Skytree por algo distinto.
Juego rápido
Antes de cruzar: «¿Cuántas personas creéis que pasarán?». Cada uno hace su apuesta. Después cruzáis. No necesitáis nada más para que sea uno de los recuerdos más repetidos del viaje.
De Shibuya a Harajuku hay apenas un paseo — y ahí es donde Tokio cambia de tercio otra vez, hacia el universo más kawaii de la ciudad.
5. Harajuku y Takeshita Street: el Japón más kawaii
Harajuku funciona especialmente bien con familias porque combina dos mundos completamente distintos, prácticamente a pie. Por un lado está Takeshita Street, asociada a moda juvenil, cultura pop, accesorios, tiendas curiosas y comida llamativa — incluida la cultura idol, gothic lolita, los gachapon y las populares crepes.
¿Qué hacer con los niños?
Deja que cada uno encuentre el objeto más kawaii, el escaparate más extravagante, una comida que quiera probar, el complemento más extraño o un personaje que conozca. Harajuku no necesita una visita académica: su valor está precisamente en observar la cultura juvenil japonesa en directo.
Después del ruido y los colores de Takeshita Street, a menos de diez minutos a pie os espera uno de los contrastes más bonitos de todo Tokio.
6. Santuario Meiji: silencio a pocos minutos de Harajuku
El santuario Meiji se encuentra en un entorno mucho más verde y tranquilo que el resto del barrio, y permite introducir a los niños en otra cara de la cultura japonesa sin salir de la zona.
Aquí puedes aprovechar para bajar el ritmo. No hace falta explicarles el sintoísmo durante veinte minutos: pregunta simplemente «¿qué diferencias encontráis respecto a la calle que acabamos de visitar?». Probablemente empiecen a hablar solos de ruido, árboles, arquitectura, comportamiento de la gente o ambiente — y eso ya es aprender viajando, sin que se note.
Con Asakusa, Akihabara, Shibuya, Harajuku y Meiji cubiertos, ya tienes prácticamente dos días completos de Tokio sin pagar una sola entrada grande. Toca ahora el terreno de la ciencia y la tecnología.
7. Odaiba: uno de los mejores planes de Tokio con niños
Si vais a pasar varios días en la capital, Odaiba puede ocupar perfectamente medio día o una jornada completa. La isla artificial de la bahía combina vistas, centros comerciales, entretenimiento, ciencia y espacios abiertos — y buena parte es gratis: pasear por la playa urbana, ver el Gundam gigante de DiverCity o cruzar en la línea Yurikamome ya merece la pena por sí solo.
El transporte también puede ser una atracción
La Yurikamome es un tren automatizado que cruza la bahía con vistas muy llamativas. Sentarse delante, mirar la ciudad y atravesar el puente puede fascinar a un pequeño amante de los trenes sin necesidad de comprar una entrada adicional — el mismo principio que ya funciona con el Shinkansen en el resto de Japón.
Odaiba tiene además dos planes con entrada que merece la pena valorar por separado.
8. Miraikan: ciencia para una mañana diferente
Dentro de Odaiba está el Miraikan (Museo Nacional de Ciencias e Innovación), un museo interactivo donde los niños pueden jugar con robots, ver un show de un androide parlante e incluso presenciar una simulación del espacio en su planetario. Todo muy táctil y pensado para curiosos, con entrada asequible (entorno de ¥630 adultos, ¥210 niños).
Este tipo de visita tiene una ventaja estratégica: funciona como contrapunto a templos, tiendas y barrios. Un itinerario infantil necesita variedad, y un espacio de ciencia después de varios días caminando por la ciudad puede cambiar completamente el ritmo. Además, si llueve o hace mucho calor, los planes interiores pasan a valer oro.
9. teamLab: entrar en el universo digital de Tokio
Pocos planes representan tanto el Tokio contemporáneo como las experiencias inmersivas de teamLab. A diferencia de un museo clásico, aquí el propio entorno visual forma parte de la experiencia: luces, proyecciones y espacios pensados para tocarse y recorrerse.
Consejo familiar
Antes de reservar cualquier atracción de este tipo, comprueba siempre en la web oficial: ubicación actual, entrada, horarios, edad recomendada y condiciones de acceso. Tokio cambia constantemente y algunas de las experiencias más populares requieren reserva previa con semanas de antelación.
10. Ueno: parque y museos, la combinación que permite improvisar
Ueno es uno de esos barrios que permiten improvisar sobre la marcha, y eso con niños vale oro. Podéis pasear por el parque, visitar algún museo, descansar o continuar hacia otra zona sin ningún plan cerrado. El propio parque, con sus estanques y templos, es gratuito y especialmente popular durante la floración de los cerezos.
Con niños, esa flexibilidad tiene muchísimo valor: si están cansados, parque. Si tienen curiosidad, museo. Si necesitan comer, pausa. Si todavía tienen energía, continuáis. Ese margen de improvisación es uno de los grandes secretos para viajar bien en familia, y es justo lo contrario de encadenar atracciones de pago sin descanso.
11. Tokyo Character Street: una parada fácil dentro de la estación
A veces el mejor plan familiar no necesita ocupar media jornada. Dentro de la estación de Tokio se encuentra Tokyo Character Street, una zona comercial dedicada a personajes de anime, televisión y otras franquicias populares — y es gratis entrar y mirar.
Puede ser especialmente práctica si llegáis a Tokio en tren, salís hacia otra ciudad, está lloviendo, necesitáis rellenar un rato o vuestros hijos son fans de personajes japoneses. Y permite hacer algo que recomendamos muchísimo: no convertir cada plan del día en una «gran visita». Una parada pequeña también cuenta, y suele ser de las que menos cansa.
12. Museo del Metro de Tokio: para pequeños fans de los trenes
Japón y trenes parecen inseparables. Si en la familia hay alguien capaz de pasar media hora observando cómo llega un convoy a la estación, apunta este lugar: el Museo del Metro de Tokio ofrece una visita detallada e interesante tanto para niños como para adultos.
Y hay algo especialmente interesante desde el punto de vista familiar: después de usar el metro cada día del viaje, el niño puede comprender mejor qué hay detrás de aquello en lo que está viajando. La propia ciudad se convierte así en una experiencia educativa constante, no solo cuando entráis en un museo.
13. Shinjuku: rascacielos y luces cuando cae la tarde
Si quieres que los peques descubran el Tokio de los rascacielos y los neones, Shinjuku puede ser uno de los grandes finales de jornada. La zona reúne edificios altos, calles iluminadas, espacios verdes como Shinjuku Gyoen y los miradores gratuitos del Gobierno Metropolitano de Tokio.
Con niños pequeños no hace falta internarse por todas sus zonas nocturnas. Una opción sencilla es: parque o paseo por la tarde → rascacielos → luces → cena.
¿Por qué funciona?
Porque Tokio cambia muchísimo después de ponerse el sol, y para los peques puede parecer literalmente otra ciudad — sin gastar nada más que la cena.
14. Probar comida japonesa como si fuera otro plan turístico
Aquí viene un imprescindible que no aparece en ningún mapa: comer. Pero no solo «ir a un restaurante» — convertir la comida en parte del descubrimiento.
Podéis probar juntos ramen, sushi, gyoza, udon, onigiri, dulces japoneses o alguna comida que nadie de la familia reconozca. No hace falta obligar a ningún peque a comer algo que rechaza: el juego puede consistir simplemente en que cada miembro de la familia elige una cosa nueva durante el viaje, y después votáis quién volvería a pedirlo. Japón también se aprende con el paladar, y es, con diferencia, la parte más barata de sorprender a los niños cada día.
15. Dejar que el niño elija un plan
Esta puede ser la recomendación más importante de toda la guía. Cuando organizamos unas vacaciones familiares, los adultos elegimos el país, los vuelos, el hotel, la ruta, los restaurantes y prácticamente todo lo demás. Así que deja una decisión grande en manos de los peques.
Dales tres o cuatro opciones adecuadas para su edad y vuestro presupuesto: un museo, Pokémon, una experiencia relacionada con anime, un mirador, ciencia, videojuegos, un parque. Lo importante no es cuál gana. Lo importante es poder escuchar después: «Este plan lo elegí yo.» Ahí el niño deja de estar simplemente «de viaje con sus padres» y empieza a sentir que Tokio también es su aventura.
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Guía Wanderkids · Tokio con niños
Cuánto cuestan realmente las atracciones de pago
Aquí está el punto que casi ninguna guía pone en negro sobre blanco con los números juntos. Marca las que le encantarían a tu peque y mira cuánto suma para una familia de 2 adultos + 2 niños — todas son maravillosas por separado, el problema aparece cuando se intentan sumar en un mismo viaje.
Disneyland / DisneySea
desde ¥7.900 / adultoMuseo Ghibli (Mitaka)
¥1.000 / adultoWarner Bros Studio Tour
desde ~39€ / adultoSanrio Puroland
desde ¥3.600 / adultoMuseo de Doraemon
¥1.000 / adultoTotal estimado
0 €
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Guía Wanderkids · Tokio con niños
Qué zonas combinar por día
Tokio es enorme, así que agrupar visitas geográficamente ahorra muchísimo cansancio. Dinos cuántos días tenéis y te marcamos qué jornadas os conviene quedaros.
Japón tradicional y futurista
Empezáis entre templos y acabáis entre anime y luces. El contraste más fuerte del viaje, condensado en una sola jornada y sin apenas gasto en entradas.
Tokio icónico
Tradición, cultura juvenil y uno de los cruces más famosos del mundo, todo en la misma zona y a pie.
Ciencia y diversión
Una jornada especialmente interesante si viajáis con niños curiosos. El trayecto en Yurikamome hasta la isla ya es parte de la diversión.
💡 Si vais con lo justo de días, este es de los primeros que se puede dejar para «la próxima vez».
Ritmo tranquilo
Un día pensado para adaptarse al cansancio acumulado — parque si hace falta descansar, museo si aún quedan ganas.
Vuestro Tokio
Este día no está guionizado a propósito: repetid algo que os encantó, id a la atracción de pago que elegisteis o dejad que los niños marquen el plan.
💡 Si vais con lo justo de días, este es de los primeros que se puede dejar para «la próxima vez».
Tokio con niños según la edad
De 5 a 6 años
A estas edades funcionan especialmente bien las experiencias visuales, los trenes, los parques, los personajes y los descansos frecuentes. No conviene meter cinco barrios en un día: dos zonas bien elegidas suelen ser más que suficientes. Una buena combinación es Asakusa por la mañana, descanso, y Tokyo Skytree o un espacio interior por la tarde.
De 7 a 8 años
Aquí empiezan a funcionar genial las pequeñas misiones: «encuentra tres caracteres japoneses», «localiza nuestro barrio en el mapa», «¿cuántas estaciones quedan?». Empiezan a comprender mucho más el viaje y pueden convertirse en auténticos exploradores.
De 9 a 10 años
A estas edades puedes involucrarlos mucho más en la planificación: enséñales tres barrios, explícales qué ofrece cada uno y pregunta «¿cuál quieres investigar tú?». Sus intereses —tecnología, historia, dibujo, manga, comida, videojuegos, trenes, moda— empiezan a definir muchísimo mejor qué versión de Tokio merece la pena descubrir. No hay dos viajes familiares iguales.
Cómo moverse por Tokio con niños
Tokio dispone de una extensa red de transporte público formada por metro, líneas ferroviarias y otros servicios, incluidas las líneas JR, la Yamanote y la amplia red de Tokyo Metro y Toei. Pero con peques hay una regla más importante que memorizar líneas:
calcula más tiempo del que calcularías viajando solo.
Una estación grande puede convertirse en «quiero ir al baño», «tengo hambre», «¿cuánto falta?» o «me duele el pie» — y todo eso es completamente normal. Por eso conviene reducir los grandes cruces de ciudad innecesarios: agrupa barrios cercanos y deja margen, como en la organización por días de más arriba.
Qué hacer en Tokio con niños si llueve
Tokio tiene una enorme ventaja: es relativamente sencillo encontrar alternativas interiores. Entre las opciones que puedes valorar según edad y disponibilidad están el Miraikan, el Museo del Metro, Tokyo Character Street, centros comerciales, acuarios, experiencias inmersivas y museos. Odaiba, por ejemplo, concentra numerosas opciones interiores y de entretenimiento, mientras que Ikebukuro ofrece espacios como Sunshine City, con acuario, planetario y otras actividades bajo techo.
Nuestro consejo: antes de viajar, guarda dos planes de lluvia en el mapa. No veinte. Dos. Si cambia el tiempo, no tendréis que empezar a investigar con los niños esperando en el hotel.
Qué llevar a Tokio con niños
No necesitáis transportar media casa, pero sí hay algunas cosas especialmente prácticas: botella de agua, una mochila pequeña, algo para picar, batería externa, pañuelos, una capa adaptada al clima, la información del alojamiento a mano y un pequeño entretenimiento para las esperas.
Dejad además espacio libre en la mochila. Porque de alguna forma misteriosa siempre aparecen papeles, pegatinas, cápsulas, mapas, recuerdos y pequeños tesoros por el camino.
Cómo preparar Tokio antes del viaje
Aquí es donde la aventura puede empezar mucho antes de aterrizar en Haneda o Narita. Busca Tokio en un mapa, enséñales fotografías, elegid juntos una comida que quieran probar, descubrid cómo es un templo japonés, aprended alguna palabra sencilla e investigad qué personaje japonés quiere encontrar cada uno. Decidid, entre todos, cuál será vuestro gran plan.
La preparación no tiene por qué parecerse a estudiar. Puede parecerse a imaginar el viaje juntos.
Precisamente esa es la filosofía del Kit Japón de WanderKids: acercar el país a niños de 5 a 10 años a través de cuento, mapa, cartas, pasaporte, manualidad y exploración cultural, para que Japón no empiece únicamente al aterrizar. Si además estáis organizando el resto de la ruta más allá de la capital, en nuestra guía Qué ver en Japón con niños: 7 planes imprescindibles tenéis cómo combinar Tokio con Kioto, Nara y Osaka sin agotar a la familia.
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Tokio con niños: no intentéis verlo todo
Tokio puede tentarte a hacer exactamente lo contrario de lo que os conviene: una atracción más, otro barrio, otro mirador, otra tienda, otra parada. Pero si viajáis con niños, el mejor recuerdo suele aparecer precisamente cuando dejáis de seguir el itinerario durante media hora.
Cuando vuestro hijo descubre una máquina extraña. Cuando reconoce un símbolo. Cuando prueba una comida nueva. Cuando mira Shibuya boquiabierto. Cuando aprende a localizar vuestra estación. O cuando encuentra aquello que ya había visto semanas antes en casa.
Ese es el Tokio que merece la pena llevarse de vuelta — no una lista de lugares visitados ni un ticket de entradas gastadas, sino la sensación de haber descubierto Japón juntos.
Guía elaborada y actualizada en agosto de 2026 a partir de itinerarios familiares reales por Tokio, contrastados con precios y horarios oficiales de cada atracción. Si preparas tu viaje con antelación, el Kit Japón de WanderKids te ayuda a crear esa expectación en casa antes incluso de hacer la maleta.
Preguntas frecuentes.
Lo que más nos preguntáis sobre Tokio con niños.
¿Merece la pena viajar a Tokio con niños?
Sí. Combina tradición, tecnología, parques y trenes en una misma ciudad. La clave es reducir las visitas por día, no intentar verlo todo.
¿Cuántos días necesitamos en Tokio?
Con 3 días ya os hacéis una idea real. Con 4 o 5, el ritmo es mucho más cómodo y no vais corriendo entre barrios.
¿Qué es lo más divertido para los peques?
Depende de cada niño: Akihabara, los trenes, Odaiba o simplemente Shibuya iluminado. Lo importante es dejar un plan que elijan ellos.
¿Qué barrios no pueden faltar?
Asakusa para tradición, Shibuya y Harajuku para lo urbano, Akihabara para manga y Odaiba para ciencia. Con esos cuatro ya tenéis Tokio entero.
¿Cuánto cuestan Disney, Ghibli o Sanrio?
Varía mucho: Disney parte de ¥7.900 por adulto y el Museo Ghibli ronda los ¥1.000. Sumar varias puede superar los 500€ en familia, así que mejor elegir una.
¿Es complicado moverse con niños?
No, pero las estaciones grandes cansan. Mejor agrupar barrios cercanos por día y calcular tiempo extra para paradas.
¿Qué se puede hacer gratis?
Asakusa, Harajuku, cruzar Shibuya, pasear por Ueno o buscar personajes en la estación. Más de la mitad de los planes no cuestan nada.


