¿Qué pasa si vuestro hijo llega a Japón sin haber «estado» nunca allí, ni siquiera con la imaginación? Que probablemente lo viva como turista de un viaje ajeno, no como protagonista del suyo. Eso es exactamente lo que cambia cuando preparáis el terreno antes de subir al avión — y es la diferencia que vais a construir en las próximas semanas.
En pocas palabras: si vais a viajar a Japón con niños, empezad a acercarles al país antes de salir. Un mapa, cuentos, algunas palabras en japonés, juegos sobre su cultura, probar comida japonesa o hacer un origami pueden transformar la espera en parte de la aventura. El objetivo no es que memoricen datos, sino que lleguen con preguntas, referencias y ganas de descubrir.
Japón no es un destino cualquiera para hacer esto: en 2025 el país recibió un récord de 42,68 millones de visitantes internacionales, un 15,8 % más que en 2024, según datos de la Agencia de Turismo de Japón y la Organización Nacional de Turismo de Japón (JNTO). Cada vez más de esas familias llegan con niños — y cada vez más padres se preguntan cómo hacer que el viaje también sea suyo.
Hay un momento mágico en un viaje a Japón con niños que puede ocurrir mucho antes de subir al avión: cuando Japón deja de ser simplemente un punto lejano en el mapa y empieza a convertirse en su aventura.
Quizá sucede cuando aprenden a decir konnichiwa. Cuando descubren dónde está el monte Fuji. Cuando intentan usar unos palillos por primera vez. O cuando reconocen un torii en una fotografía y preguntan: «¿Vamos a ver uno de esos?».
Preparar a los peques antes de viajar no significa convertir las vacaciones en una clase. Todo lo contrario. Se trata de despertar su curiosidad para que, cuando lleguen, algunas cosas ya les resulten familiares y quieran descubrir las demás.
Y Japón da muchísimo juego para conseguirlo.
Si eres de los padres que quieren que el viaje también sea de vuestro hijo, y no solo vuestro, sigue leyendo: esto es exactamente para vosotros.

¿Por qué preparar a los niños antes de viajar a Japón?
Porque un niño que reconoce algo suele tener más motivos para detenerse, preguntar y participar cuando finalmente lo encuentra durante el viaje.
Para nosotros, «Kioto» puede significar templos, historia y calles tradicionales. Para un peque que nunca ha oído hablar de la ciudad, inicialmente es solo una palabra dentro del itinerario familiar.
Ahí está la diferencia.
Quizá pienses que con 5 o 6 años es demasiado pequeño para «entender» nada de esto. No hace falta que entienda: basta con que reconozca. Ese es todo el mecanismo.
Antes del viaje puedes sembrar pequeñas pistas:
- dónde está Japón;
- cómo es su bandera;
- qué aspecto tiene el monte Fuji;
- qué es un shinkansen;
- qué significa konnichiwa;
- qué comidas podrá encontrarse;
- cómo son algunos templos y santuarios;
- qué es el origami.
No hace falta aprenderlo todo. De hecho, es mejor no hacerlo.
La gracia está en despertar suficientes preguntas como para que quieran encontrar las respuestas allí.
De «me llevan a Japón» a «vamos a Japón»
Preparar un viaje suele ser un asunto de adultos: vuelos, hoteles, seguros, rutas, reservas, equipaje…
Mientras tanto, el peque sabe que «nos vamos a Japón».
Puedes darle un papel mucho más interesante.
Enséñale el mapa y preguntadle juntos dónde quiere poner su primera chincheta. Dejad que elija entre dos actividades. Investigad qué comida quiere probar. Buscad fotografías de los lugares que visitaréis.
Así empieza a sentir que no es simplemente el pasajero pequeño de unas vacaciones organizadas por sus padres.
Es uno más de los exploradores.
Idea WanderKids: colocad un mapa de Japón en casa unas semanas antes de salir y señalad Tokio, Kioto, Osaka o las ciudades de vuestra ruta. Cada vez que descubráis algo relacionado con un lugar, volved al mapa. Poco a poco, el itinerario empezará a tener significado.
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Wanderkids
Japón.
Cuento, juego de cartas cultura + idioma, mapa, pasaporte, sello, diploma y origami. Todo dentro de una caja pensada para niños de 5 a 10 años — y para padres que quieren algo más que otro juguete.
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7 formas de preparar un viaje a Japón con niños
1. Empezad por un mapa, no por una lista de monumentos
Situar Japón y vuestra ruta es una de las maneras más sencillas de convertir un destino abstracto en algo que un niño puede imaginar.
¿Dónde está Japón respecto a España? ¿Está cerca o lejos? ¿Qué ciudades visitaremos? ¿Dónde está el monte Fuji?
Podéis convertirlo en un pequeño juego familiar.
Marcáis vuestra casa y Japón. Después dibujáis el recorrido del avión y buscáis las ciudades de vuestro itinerario.
Con niños algo mayores podéis añadir preguntas:
«¿Qué ciudad visitaremos primero?»
«¿Tokio está antes o después de Kioto en nuestro viaje?»
«¿Dónde crees que podremos ver el monte Fuji?»
No hace falta examen al final. La misión es simplemente explorar.

2. Aprended unas pocas palabras en japonés
Aprender cuatro o cinco expresiones sencillas puede hacer que el niño sienta que tiene una pequeña herramienta propia para desenvolverse en Japón.
Podéis empezar con palabras habituales como:
| Japonés | Significado aproximado |
|---|---|
| Konnichiwa | Hola / buenas tardes |
| Arigatō | Gracias |
| Ohayō gozaimasu | Buenos días |
| Sumimasen | Disculpe / perdón |
| Hai | Sí |
No busquéis memorizar veinte frases.
Cinco palabras utilizadas de verdad durante el viaje pueden resultar mucho más divertidas que una larga lista aprendida de memoria.
Jugad a utilizarlas en casa. Uno puede hacer de viajero y otro de persona que atiende una tienda imaginaria. Cambiad los papeles y exagerad la escena.
Y aquí viene lo mejor: el juego tendrá una segunda parte cuando lleguéis a Japón.
Idea WanderKids: cread un «reto de palabras». Cada miembro de la familia elige una expresión que tendrá que intentar utilizar durante el viaje. Los adultos también participan.
3. Acercadles a la cultura japonesa jugando
Para un niño de 5 a 10 años, tocar, buscar, construir y jugar suele resultar mucho más atractivo que recibir una explicación larga sobre Japón.
Aquí podemos aprovechar elementos culturales muy visuales.
Por ejemplo:
- hacer una figura sencilla de origami;
- localizar Japón en un mapa;
- aprender a coger unos palillos;
- jugar con cartas de imágenes y palabras;
- dibujar el monte Fuji;
- descubrir animales, comidas o símbolos asociados al país;
- preparar un pequeño pasaporte de explorador.
No intentéis convertir cada actividad en una lección.
Si el origami termina torcido pero provoca veinte minutos de risas, también ha cumplido su misión.

4. Probad Japón a través de la comida
La gastronomía permite introducir Japón utilizando algo que los niños entienden perfectamente: sabores, formas, olores y texturas.
No hace falta empezar por sabores desconocidos.
Podéis organizar una pequeña «noche japonesa» antes del viaje y probar platos sencillos que después reconoceréis allí.
Dependiendo de los gustos de la familia, podéis explorar arroz, fideos, gyoza, sushi u otras preparaciones japonesas.
Incluso aprender a utilizar palillos puede convertirse en un reto.
Primero algo fácil de coger.
Después algo pequeño.
¿Quién consigue llevarlo hasta el plato sin que se caiga?
La intención no debería ser obligar al peque a probar algo que no quiere, sino despertar curiosidad.
Cuando después vea determinados platos durante el viaje, ya tendrá una referencia: «¡Esto lo probamos en casa!».
5. Contad historias en lugar de recitar datos
Una historia puede acercar un país a un niño mucho mejor que una sucesión de fechas, nombres y cifras.
Samuráis, trenes, ciudades, naturaleza, animales, leyendas, comida…
Japón ofrece multitud de puertas de entrada.
El secreto está en adaptarlas a su edad.
En lugar de explicar durante diez minutos un templo que visitaréis, podéis enseñar una fotografía y preguntar:
«¿Qué crees que es este lugar?»
«¿Qué detalle te llama más la atención?»
«¿Lo buscamos cuando lleguemos?»
Así generáis un pequeño misterio que solo podrá resolverse durante el viaje.
El Kit Japón de WanderKids, por ejemplo, utiliza a Leo y Mía como exploradores de la historia y combina cuento, mapa, cartas de Cultura + Idioma, pasaporte y actividades físicas para acercar el país a niños de 5 a 10 años. [INTERNAL LINK: «Kit Japón» → página de producto Kit Japón] Es precisamente una forma de empezar el viaje antes de salir de casa.
Idea WanderKids: la noche anterior a visitar un lugar importante, recuperad aquello que descubristeis sobre él antes del viaje. Un simple «¿te acuerdas de esto?» puede cambiar cómo lo observa el peque al día siguiente.
Qué aspectos de la cultura japonesa merece la pena explicar antes del viaje
No necesitas preparar una enciclopedia sobre Japón.
Para viajar a Japón con niños, es más útil seleccionar algunas ideas que después encontrarán en su día a día.
Saludos y respeto por los demás
Japón tiene normas sociales que pueden resultar nuevas para un visitante.
Antes de viajar podéis hablar de observar qué hacen las personas que os rodean, respetar los espacios compartidos y recordar que algunas costumbres pueden ser diferentes de las de casa.
El objetivo no es que el niño llegue preocupado por «hacer algo mal».
Es justo lo contrario: enseñarle que viajar también significa observar, preguntar y descubrir que no todo el mundo hace las cosas de la misma manera.
Templos y santuarios
Es muy probable que durante vuestro viaje aparezcan templos o santuarios en el itinerario.
Para un adulto pueden ser lugares fascinantes. Para un niño que lleva varios días caminando pueden convertirse en «otro edificio más».
Prepararlos previamente ayuda.
Enseñadles fotografías, buscad elementos que puedan reconocer y convertid la visita en una misión de observación.
«Vamos a ver si encontramos algo que vimos en casa.»
Eso cambia el juego.
Trenes y transporte
Los trenes forman parte de la experiencia de muchos viajes por Japón, y el shinkansen puede despertar curiosidad incluso antes de subir a él.
Un dato práctico que conviene saber de antemano: los niños menores de 6 años viajan gratis en el shinkansen y en toda la red JR sin necesidad de asiento propio, y los niños de entre 6 y 11 años pagan el 50 % de la tarifa de adulto. Contárselo antes de subir puede convertir el propio billete en parte de la aventura.
Si vuestro itinerario incluye un shinkansen, contádselo antes.
Para vosotros será un desplazamiento entre dos ciudades.
Para ellos puede convertirse en uno de los acontecimientos del día.
Comida japonesa
No todos los niños reaccionarán igual ante alimentos desconocidos, y no pasa nada.
Podéis preparar el terreno hablando de que viajar también consiste en descubrir sabores diferentes.
Probar algo puede convertirse en una aventura, no en una obligación.
Y si una comida no les gusta, siempre habrá otra oportunidad para seguir explorando.
Convertid la preparación en un juego de exploradores
Una buena preparación cultural debería provocar más preguntas de las que responde.
Ese es probablemente el mejor indicador de que está funcionando.
Podéis crear un pequeño reto familiar para las semanas previas — el mismo que puedes descargar en checklist más arriba:
- Localizar Japón en el mapa.
- Aprender tres palabras.
- Hacer un origami.
- Probar a comer con palillos.
- Descubrir una comida japonesa.
- Elegir un lugar que cada uno quiera conocer.
- Preparar una pregunta sobre Japón que habrá que responder durante el viaje.
El último punto es especialmente divertido.
Puede ser cualquier cosa:
«¿Los trenes son realmente tan rápidos?»
«¿Encontraremos máquinas expendedoras?»
«¿Cómo será un templo por dentro?»
«¿Qué comida me gustará más?»
Guardad las preguntas.
Al volver, las recuperáis.
Idea WanderKids: cread un pequeño diario de «Antes pensaba / Ahora sé». Antes del viaje, el peque dibuja cómo imagina Japón. Al regresar, vuelve a dibujarlo. Comparar ambos puede convertirse en un recuerdo familiar precioso.
¿Cuándo empezar a preparar a los niños para el viaje?
No hace falta empezar meses antes ni organizar actividades todos los días. Unas semanas permiten introducir Japón poco a poco y mantener la expectación.
Una secuencia sencilla podría ser:
| Momento | Actividad |
|---|---|
| 3-4 semanas antes | Descubrir Japón en el mapa y vuestra ruta |
| 2-3 semanas antes | Cuentos, cultura y primeras palabras |
| 1-2 semanas antes | Comida, palillos, juegos y origami |
| Últimos días | Preparar mochila, pasaporte de explorador y retos |
| Durante el vuelo | Recuperar cuentos, cartas o actividades |
| En Japón | Buscar en el mundo real lo descubierto en casa |
| Al volver | Completar diario, fotos y recuerdos |
No lo convirtáis en otra obligación dentro de las semanas previas al viaje.
Diez minutos alrededor de un mapa durante la cena pueden funcionar mejor que una tarde entera de «preparación cultural».
Si vuestro viaje ya está cerca, no pasa nada: cuantas menos semanas queden, más conviene ir directamente a lo esencial — mapa, tres palabras y una comida — en lugar de intentarlo todo.
Cómo utilizar el Kit Japón antes, durante y después del viaje
El Kit Japón de WanderKids está pensado precisamente para que el descubrimiento del país pueda empezar en casa y continuar durante el viaje.
Está dirigido a niños de 5 a 10 años e incluye elementos físicos como minicuento ilustrado de Leo y Mía, mapa plegable A3, juego de cartas de Cultura + Idioma, pasaporte con sello, una actividad de origami y palillos, entre otras piezas.
Antes: despertar la curiosidad
Abrís la caja juntos.
Primero el mapa.
Después el cuento.
Otro día las cartas.
Otro, el origami.
No es necesario hacerlo todo de golpe. Al contrario: podéis repartir el descubrimiento durante las semanas anteriores y dejar cosas pendientes para el avión.
Durante: convertir lo aprendido en reconocimiento
Aquí ocurre algo especialmente interesante.
Aquello que antes era una ilustración, una palabra o una imagen aparece delante de ellos.
El mapa puede acompañar la ruta y las cartas pueden recuperarse en los tiempos muertos del avión o del hotel.
Ya no están simplemente visitando Japón.
Están encontrando las piezas de una aventura que empezó en casa.
Después: conservar el viaje
Volver no significa que termine todo.
Fotos, dibujos, mapas, recuerdos y el pasaporte pueden ayudar a reconstruir la experiencia.
WanderKids incorpora además un sello con cada país para continuar una colección de destinos. Es una forma sencilla de transmitir una idea bonita: Japón no tiene por qué ser el final de la aventura.
Puede ser el principio de querer descubrir el mundo.

Errores que conviene evitar al preparar Japón con niños
El principal error es confundir despertar curiosidad con intentar enseñarles todo sobre Japón antes de salir.
Dar demasiada información
Menos puede ser más.
Selecciona aquello que tenga relación con vuestro viaje y deja espacio para la sorpresa.
Convertirlo en deberes
Si cada actividad acaba con «¿te acuerdas de lo que te expliqué?», la aventura empieza a parecerse demasiado a un examen.
Jugad. Preguntad. Inventad. Probad.
Preparar únicamente lo que interesa a los adultos
Puede que tú estés deseando conocer determinado templo y tu hijo solo quiera saber cómo es un tren bala.
Hay sitio para las dos cosas.
Busca puntos de conexión entre vuestro Japón y el suyo.
Planificar cada minuto
Este consejo también aparece repetidamente en las guías de viaje familiares: con niños conviene ajustar el ritmo.
No hace falta verlo todo.
Un peque fascinado durante veinte minutos observando algo que acaba de descubrir puede estar aprovechando Japón mucho más que uno agotado después de encadenar seis visitas.
Preguntas frecuentes sobre viajar a Japón con niños
¿Es buena idea viajar a Japón con niños?
Sí. Japón ofrece una combinación muy amplia de experiencias culturales, naturaleza, museos, transporte ferroviario y parques temáticos para familias. La guía oficial de turismo japonesa (JNTO) dedica recursos específicos a viajar con niños. La clave es adaptar el ritmo y combinar los intereses de adultos y peques.
¿Qué edad es buena para viajar a Japón con niños?
No existe una edad universalmente perfecta. Dependerá del ritmo del viaje, los intereses del niño y las necesidades de vuestra familia. Con niños de 5 a 10 años ya se pueden introducir mapas, palabras japonesas, historias, juegos y pequeños retos que les permitan participar activamente en el viaje.
¿Cómo preparar a un niño para un viaje a Japón?
Empieza por hacer tangible el destino: enséñale Japón en un mapa, vuestra ruta y fotografías de lo que encontrará. Después introduce unas pocas palabras japonesas, cuentos, comida, juegos u origami. Es preferible despertar curiosidad mediante actividades breves que intentar enseñarle mucha información de una vez.
¿Qué pueden aprender los niños sobre Japón antes de viajar?
Pueden descubrir dónde está Japón, algunas palabras sencillas, comidas, medios de transporte, símbolos y aspectos básicos de su cultura. También podéis hablar de que encontrarán costumbres diferentes. Lo importante no es memorizar información, sino proporcionar referencias que después puedan reconocer durante el viaje.
¿Cómo hacer que los niños se interesen por la cultura japonesa?
Convierte la cultura en algo que puedan tocar y experimentar. Mapas, cuentos, cartas, dibujos, origami, palillos, recetas o pequeños retos suelen resultar más accesibles que una explicación larga. También funciona relacionar lo aprendido con lugares concretos que visitaréis después.
¿Qué llevar para entretener a los niños en el avión a Japón?
Dependerá de su edad, pero los cuentos, cartas, cuadernos para dibujar, mapas y pequeños juegos físicos pueden alternarse durante el trayecto. También podéis reservar alguna actividad relacionada con Japón para el avión: así el tiempo de viaje se convierte en la última etapa de preparación antes de llegar.
¿Cómo evitar que los niños se aburran visitando templos en Japón?
Dales una misión sencilla antes de entrar: encontrar un elemento visto previamente, observar un detalle, hacer un dibujo o elegir su rincón favorito. Conocer algo sobre el lugar antes de visitarlo también puede despertar interés. Y conviene alternar visitas culturales con actividades elegidas pensando específicamente en ellos.
¿Qué es el Kit Japón de WanderKids?
Es un kit físico para niños de 5 a 10 años pensado para preparar y acompañar un viaje a Japón: incluye un minicuento ilustrado, un mapa plegable, cartas de cultura e idioma, un pasaporte con sello y una actividad de origami, entre otras piezas.
El viaje a Japón puede empezar mucho antes del aeropuerto
Viajar a Japón con niños no consiste únicamente en adaptar un itinerario adulto para incluir alguna actividad infantil.
También es una oportunidad para dejarles descubrir el destino a su manera.
Un mapa sobre la mesa. Su primera palabra en japonés. Un origami imperfecto. Una cena con palillos. Una historia. Una pregunta que guardarán hasta llegar.
Son pequeños gestos, pero construyen algo importante: expectación.
Y entonces llega el día.
Aterrizáis, salís a la calle y aquello que durante semanas había vivido dentro de cuentos, mapas y juegos aparece delante de sus ojos.
«¡Mira! ¡Eso lo conozco!»
Ese es el momento con el que abríamos este artículo: el instante en el que vuestro hijo deja de ser un pasajero del viaje de sus padres y se convierte en protagonista del suyo propio.
Quizá ahí empiece realmente su viaje.
Y quizá, muchos años después, no recuerden todos los lugares que visitasteis, pero sí aquella sensación de descubrir juntos un país que había empezado a entrar en casa mucho antes de coger el avión.
Empieza hoy, con o sin kit: baja el mapa, elegid vuestra primera palabra en japonés y dejad que Japón entre en casa antes que en la maleta. Si preferís tenerlo ya montado, descubre el Kit Japón, el Kit Italia o ahorra con el Bundle Japón+Italia en wanderkids.es.


